Posteado por: Ale | Agosto 17, 2009

Izquierdas

Quería compartir con ustedes unos pensamientos en los que estuve trabajando en estos días. Esa una pregunta que me vino varias veces a la cabeza en época eleccionaria, y pido disculpas por la demora en volcarla aquí, pero como bien dice nuestra presentación, hacemos lo que se nos da la gana.

Creo que no hace falta que me explaye sobre las diferencias que hay en la izquierda (en la izquierda de en serio digo, la que está a la izquierda, o sea, la que patea con la pierna de Messi para poner un ejemplo; hago la aclaración porque hasta hace poco eramos todos de izquierda, muchos siguen siendo de izquierda, pero de una izquierda que patea con las dos piernas, como alguna vez supo patear algún penal Palermo, se entiende). La izquierda está devastada, no sólo por su escasa participación en los debates de escala nacional, tampoco por su escasa participación en la repartición de la torta de votantes, sino especialmente con su empecinamiento en atacarse mutuamente, o sea en atacarse a sí misma. No hace falta más que leer alguno de los periódicos que publican tanto el PC, como el PCR, o el PO, para ver que se pasan más tiempo combatiendo y robándose los partidarios entre ellos, que enfrentando a la derecha. Me pregunto, ¿eso es revolucionario? Avanzo, estos partidos llaman a la revolución, es más, las elecciones serían una especie de plesbicito pre-revolucionario desde sus filas; pero disparo la pregunta que se me vino todas estas veces a la cabeza, ¿se puede hacer la revolución desde alguno de estos partidos?

Aviso, para los desprevenidos que se pierdan en mi razonamiento, ya explique bastante de lo que entiendo por sistema democrático y lo que representan las elecciones para mí en dos entradas anteriores (Quorum y Relecturas) que recomiendo lean antes de ésta.

Estos partidos claman por la revolución. Son ellos el partido de vanguardia, no el otro de la izquierda, que también clama por la revolución, ni el otro, que también lo hace, ni el otro (son varios los partidos de izquierda). Y se presentan a elecciones, alguno que otro hasta gana algún concejal o diputado, y llega a ser tercera fuerza en alguna que otra provincia. Y aboga por la destrucción del sistema ¿si? ¿De qué sistema? ¡Que pregunta pava, che! Del sistema capitalista. Ahhh ¿y desde donde lo hacen? Ehhh… Desde dentro del mismo sistema, haciendo uso y usufructo de una de sus más fantásticas maquinarias de dominación y legitimación, el sistema eleccionario, la fiesta de la democracia (si no se entiende este punto, repito, relean Quorum y Relecturas).

Estos partidos se presentan a elecciones dentro del sistema eleccionario, creado justamente por la clase dominante para legitimarse a sí misma y para beneficio de sí misma. Es como pelear contra el enemigo dejándole elegir terreno, armas y momento -e incluso adversario-. Es más, este sistema fue pensado por la clase dominante para su propia preservación. Difícil será encontrar aquí los mecanismos para destruirla. Incluso, eligiendo el sistema y orden existente como campo de lucha, sistema y orden creados y preservados por la clase dominante, no se hace más que legitimizarla a ella y a sus reglas, justo a lo que se pretende combatir.

Recordemos que la revolución es un movimiento hacia adelante, hacia el futuro, no hacia atrás. Eso es la reacción. En su momento el orden (o sistema) actual fue revolucionario, fue un avance. Pero justamente fue creado sobre el esqueleto -destrozado o no- del orden anterior, sobre las bases del orden anterior, por lo que si un movimiento permite, es justamente hacia atrás, un movimiento reaccionario (movimiento que se ha dado en múltiples ocasiones).

Ninguna revolución realmente revolucionaria luchó y triunfó bajo las reglas vigentes, bajo reglas impuestas, sino bajo sus propias reglas. Si queremos cambiar al mundo, sólo podemos empezar por cambiarlo.

Posteado por: Lisandro Marxista | Julio 19, 2009

La solución a nuestros problemas (1)

Hoy: La inseguridad

Al contrario de lo que piensa Francisco  de “alfajores” Nevares, quien nos dice que solucionará el problema de la inseguridad adicionando unidades a nuestra policia, posiblemente asumiendo que la causa de la misma es la escasez de efectivos de tal fuerza, nosotros planteamos una opción diferente.

Para cualquier persona minimamente instruida en el tema, lo más lógico es considerar la inseguridad como consecuencia de 30 años initerrumpidos de aumento de la desigualdad y la exclusion social, por lo tanto, la solución al problema serían los opuestos de estas causas. Pero aún hay una causa más fundamental, que surge de lo siguiente: yo sólo puedo robarme algo que no es mio, o lo que es lo mismo, sólo puedo robar algo que es de otro, que es propiedad de otro. Entonces, la solución obvia al problema de la inseguridad es ABOLIR LA PROPIEDAD!

Posteado por: Ale | Mayo 16, 2009

El postmodernismo dura, ¿será por la tapa dura?

La otra tarde venía caminando por uno de esos pocos centros urbano-comerciales del conurbano sur que conservan un mínimo espírtu de frivolidad noventista adosado a vidrieras diversas y modernos adoquines. Algo captó mi atención. Un libro. Asomándose en la ventana, chusmenado qué era lo que pasaba en la calle y en la vereda, me observaba con su título. “Historia de la fealdad” o algo así. No me atrajo tanto como su fisionomía, ademas de ser bastante gordito, tenía tapa dura. Pocos libros ostentan ese privilegio en mi biblioteca, en realidad tan sólo uno, mister Smith; ni Ricardo ni Marx, ni Feinmann ni Kovadloff, ni Huntington ni Hobsbawm. ¿Será un símbolo posmo? No, tampoco para tanto, muchos libros coherentes tienen tapa dura, el símbolo posmo no es otra cosa que el título. Como si la fealdad tuviera una historia (un relato, les gustaría decir a algunos). Si tiene una historia querría decir que tiene un movimiento independiente de otras historias, porque si no no tendría una historia, como si esa historia le perteneciera, a ella sóla, a la fealdad, y ni por extraña generosidad la compartiría con otros u otras. Si tiene una historia, tiene su historia, que debería ser otra historia que la de los genoveses, por decirlo, que la de Asia, que la de la informática, las computadoras o acaso los bichitos de luz. Si tiene una historia tiene otra historia que no es la del capitalismo. La fealdad no tiene nada que ver con el capitalismo. Como si el capitalismo no hubiera evolucionado de la mano de la fealdad, de la estética. Como si el capitalismo, en su expansión no se hubiera apropiado de la estética y no la hubiera hecho partícipe de sus fines inclaudicables. No es casual que en la antigüedad la hermosura era sinónimo de voluptuosidad. Así sería más simple. Con el capitalismo la cosa cambia, si la voluptuosidad sería la imagen a seguir, alcanzaría nomás con comer hasta reventar, aumentando el consumo de quién sabe cuantos productos alimenticios de las más variadas especies, colores y sabores, y de algún que otro producto agrario semi-industrializado que también llegaría a nuestro estomago, previa fugáz escala en nuestra heladera último modelo, tamaño mini, naturalmente, ya que su función no es conservar los alimentos, sino tan sólo cobijarlos en su momentánea gélida espera. No, al capitalismo no le serviría de mucho; el concepto de la hermosura, o de la fealdad en este caso, necesita encontrar formas, callejones y avenidas por donde pueda circular el capital al antojo de este último, lo más cómodo y veloz posible. Es más práctica la delgadez a sus fines. No sólo es tan funcional al capital como la voluputosidad, ya que seguimos comiendo hasta reventar en aquellas glotonerías epicúreas, sino que después de eso son agarra un “cargo de conciencia”, y corremos al shopping más cercano. Compramos productos diet varios, para castigarnos toda una semana por nuestra desquisiada actitud comilona. Vamos al GYM (gimnasio para los incontaminados), dónde quemamos calorías, bajamos grasas y gastamos dinero. Los verdaderos deportistas que van al gimnasio son bichos raros, casi carne de diván. Y hablando del diván, dedicamos incontables cantidades de dinero a esa oreja amiga contándole nuestros transtornos alimenticios, tratándole de econtrar la explicación en alguno de nuestros sueños, en la relación con nuestro padre o en alguna prohibición de nuestra niñez. El capital come a su antojo, ahí sí esta la oda a la voluptuosidad, la voluptuosidad de la acumulación. La delgadez de nuestro auto-control, de nuestra conciencia, de nuestra capacidad alimentaria. ¿El mundo posmo nos dirá todo eso? Seguramente nos encontraremos con un libro plagado de anécdotas hilarantes, mucho más entretenido que El Capital, y que nos hará sentir como unos duques, seamos voluptuosos o no, pero felices y no-engañados, no-engordados, y no-explotados. El postmodernismo dura, ¿será po la tapa dura?

Posteado por: jmkeynes | Mayo 16, 2009

¿Suciedad, zoociedad o “sociedad”?

¡Abro mi corazón para aquel que tenga ganas de indignarse y dar batalla!

Es hora ya de dejar de pensar en ¿Cómo llegamos a esto? O ¿Cuándo comenzó semejante decadencia del pueblo argentino? Considero mucho más interesante pensar de qué modo encontrar una solución sustentable a los problemas que agobian a nuestra sociedad, si es que acaso existe tal.

La sociedad puede definirse como “el conjunto de individuos que comparten fines, conductas y cultura, y que se relacionan interactuando entre sí, cooperativamente, para formar un grupo o una comunidad”. Ahora veamos a fondo si en verdad podemos hablar de sociedad propiamente dicha; claramente componemos un conjunto de individuos pero: ¿Compartimos acaso los mismos fines? Siendo lo más entusiasta que pueda no dejo de concebir que evidentemente el fin de un abogado residente de la alta sociedad no es el mismo que el de un chico de un barrio marginal, en tanto en uno es la reproducción el móvil de sus actos y en el otro la riqueza, el reconocimiento, entre otros. Cabe destacar que ninguno de los dos fines es “mejor” o mas “aconsejables” que el otro, puesto que para uno la reproducción como ser humano no es un problema (ya que nunca le falto alimento) y para el otro no es relevante ser exitoso sin antes haber comido. Ahora uno podría jugar un juego de abstracción y ver cual fin es mas propio del ser humano en su estado natural y probablemente concluiría que comer siempre es mas importante que tener un titulo; pero como dijimos esto es una mera abstracción y poco probable es que este concepto se le pueda inculcar en la vida real a una persona que pudo desarrollar su vida sin pensar si quiera en la posibilidad de que alguna mañana no haya para comer, estas ideas son lamentablemente irreconciliables porque depende de los individuos en particular y de las escalas de valores que ellos cultivaron a lo largo de su existencia. Con esto no estoy diciendo que no existan sociedades sino que donde las hay las diferencias no son tan grandes, es evidente ya a esta altura que una sociedad no esta formada por personas completamente iguales pero en gran parte hay coincidencias puesto que si en el ejemplo reemplazaríamos el niño marginado por un zapatero de clase media seria mas fácil aun conciliar los fines y tener la concurrencia al término.

Primer punto abajo, pero sigamos con la definición. ¿Poseen la misma conducta y cultura estos dos ejemplares reales de la sociedad Argentina? Una vez mas me esfuerzo con todo mi intelecto para encontrar una respuesta positiva y vuelvo a caer en la nada. Es que tantas veces se habla de la “sociedad argentina” que me es raro leer la definición y ver que estamos a años luz de distancia de en verdad ser una sociedad. Claramente NO, por lejos no tienen los mismos hábitos, ni conductas, ni entornos, ni culturas, etc.

Podrá objetarse, y correctamente, que ambos vienen de una misma cultura pero ¿Qué es esta si se ha deformado en dos ramas completamente indistintas e irreconciliables? El conjunto de normas, códigos, actos, creencias, reglas, etc. por las que se guía uno son completamente diferentes por la que se rige el otro (siguiendo el ejemplo). Lo que sería aun peor pareciera ser no que no existe una sociedad argentina propiamente dicha, sino que existen varias y todas enajenadas, y todas en conflicto con las otras. Pero no es mi idea adelantar una conclusión sin antes completar el análisis.

“Y se relacionan interactuando entre sí”; esto es cierto hacia adentro de las sociedades por clases que abarcan a toda la población, pero ya parece prácticamente imposible ver un individuo de clase alta INTERACTUAR con uno de clase baja (remarco porque no es interactuar: ver como piden monedas o discriminarlo, o del otro lado verlo en la tele mostrando autos caros, o mismo robarle), con lo cual se consolida aun mas la tesis de las pequeñas sociedades de clases por encima de la tan trillada “sociedad argentina” en conjunto. El texto (seguramente ya sin sentido) continua con la palabra Cooperativamente, pero no solo eso sino que esta cooperación se lleva acabo para formar un grupo. Me imagino a aquellos grandes funcionarios públicos- completamente enajenados por encima de la “sociedad”, justamente aquella que deben representar-pasando por los barrios marginales y cargando niños pobres desnutridos en el auto para vestirlos de traje y hacerlos ir a un debate político o mismo a un barrio privado (nunca a comer). Del mismo modo “cooperando” las madres de estos niños los bañarían (en caso de poder hacerlo) y los pondrían en las puertas a la espera del auto importado que los lleve. Una gran labor para lograr “cooperativamente” un grupo, obviamente igualando hacia arriba y nunca hacia abajo. O algo un tanto menos alejado de la realidad un joven que va a trabajar y se acerca a preguntarle a un piquetero (que se encuentra cortando la calle) ¿Por qué motivo realiza el corte? Y tratando de cooperar con él, de igual modo el piquetero tendría que preguntar a aquel joven si le molesta que corte la calle.

De este modo todos cooperaríamos para formar un grupo con fines, costumbres y culturas similares, queda claro que la vida en esos términos seria mucho más armoniosa libre de enfrentamientos entre “clases”, de odio sin sentido y de egoísmo puesto que si todos vivimos en igualdad aquello que perjudica al otro va a perjudicarme a mí. De esto se trata, de no solo ver mis cosas, mis problemas o mis ventajas, sino de ser también ciudadano con asuntos que afectan a otros. Transgredir el discurso y actuar, ayudar, gritar, gritar tan fuerte como un ser humano pueda; hacerse escuchar porque si bien pueden reprimirnos tal vez logremos encender esa pequeña llama en alguien y ese alguien lo hará en otro y así lograr un cambio. Éste siempre empieza por uno mismo, es hora que nosotros “los privilegiados” generemos conciencia social, busquemos la salida no para nosotros sino para todos. Es nuestro deber el ir fomentando la igualdad mediante acciones y ejerciendo el discurso puede ser un modo, “¡las palabras crean cosas!” Las cosas reemplazan otras y así puede lograrse el cambio. Tenemos la posibilidad de morir luchando o vivir callados, de morir por todos o vivir por nada; y es tiempo de comenzar y el cambio comienza en uno. Y si nos reprimen ¡que nos repriman! Y si nos agraden ¡que nos agredan! Y si nos llaman soñadores ¡que nos llamen! Y si nos tildan de revolucionarios ¡pues que nos tilden! Pero jamás comprenderán lo que es morir en batalla, con la convicción de que uno no se ha dejado pisar, de que ha intentado hacer de este mundo un lugar mejor y de que por momentos pudo vivir feliz y despreocupado e igual se preocupo por el par, por ese que duerme en la calle cuando yo voy en un auto importado (que no es, ni va a ser nunca un pecado). Luchar también es vivir y morir también es nacer, pueden matar a los hombres pero no a las ideas, nosotros somos el pueblo, nosotros tenemos que formar una SOCIEDAD y luchar por el bien común, por la igualdad, por los valores, por el respeto y recién entonces comenzar a creernos merecedores. En tanto conformemos sociedades de ignorantes, soberbios, egoístas, racistas, estafadores, fanfarrones, etcétera nunca vamos a estar en condiciones de merecer nada y no quejarse es consentir y consentir es aportar y aportar es ser responsable también. Lo primero que hay que lograr es merecer luchar y eso comienza en cada uno.

Pueden matar a los hombres pero jamás a las ideas,  siempre que haya hombres dispuestos se dará batalla y se logrará la victoria, que no es más que al menos haberlo intentado.

Pd: El sistema funciona, podemos dormir sabiendo que hay gente que se muere de habre. Y nosotros, nosotros los vemos y no hacemos nada: concentimos. Y… dormimos, dormimos abrigados del frio.

Leandro Luis Ziccarelli (de algún día de zozobra)

JMK

Posteado por: Lisandro Marxista | Mayo 13, 2009

“Salvataje financiero”

Escuche por ahí el otro día, que si se divide el monto de dinero empleado por EEUU en sus diversos planes de rescate financiero, por la población mundial, el resultado da algo de 22 millones de dólares por persona. Es decir, en vez de tratar de subirle el precio a unos cupones de revista con la frase “vale por una deuda incobrable”, el gobierno norteamericano nos podría haber dado 22 millones de dólares a cada uno. Linda manera de salir de la crisis… y del sistema capitalista!

Asumamos que tal cosa realmente suceda, primero hay que tener en cuenta los aspectos metodologicos que la implementaciñon de semejante plan implicaría. Desde el día del anuncio hasta el momento del cobro efectivo de los billetes podrían pasar unos días, en los que todos ya habríamos adaptado nuestros patrones de consumo a nuestra nueva restricción presupuestaría… es decir, nos compramos todos los bienes de lujo que se nos ocurran. Esto solo podría durar unas horas, primero por el hiper-recontra-terrible-letal-eutópico efecto inflacionario al que llevaría, pero también, porque al momento de saber que recibiremos 22 millones de dólares, todos dejaríamos de trabajar (o no todos, el 2 o 3 % de la población mundial que ya tiene más de ese dinero, y aún “trabaja”, probablemente intentaría sacar ventaja de algún tipo dada la nueva situación). Por supuesto, el repentino cese de todo tipo de producción impulsaría aún más el efecto inflacionario, por no decir también, quizas a más largo plazo (una o dos semanas), la producción de subsistencia, y la lucha por la “propiedad” de un pedazo de tierra. Aquí podría darse un fenómeno muy particular… la migración ciudad-campo! (una vez que ya no quede que más saquear del carrefour o coto más cercano)

Así podríamos seguir hipotetizando lo que sucedería, o buscando la forma de hacerlo factible (eso se lo dejo a Lea). Pero lo que sale a la luz, es la escazes de criterio del tipo que originalmente penso, y hasta hizo la cuenta, de una posible “entrega” de dinero como la mencionada… A no ser que el tipo fuera un anarquista extremo!

Posteado por: Ale | Abril 9, 2009

Sobre la Maquila

Estaba pensando en la maquila. ¿Cuál es la condicion necesaria para que la maquila se establezca en algún país? La respuesta que me parece obvia son los salarios relativamente bajos. ¿Cuál es el problema para aquél país cuya estrategia de inserción internacional está basada en las maquiladoras como fuente de empleo y de exportaciones? La maquila naturalmente no genera conocimiento, ni transfiere conocimiento. Se trata tan sólo del eslabón más básico de la producción de manufacturas. Es tan solo el ensamblado. No creo equivocarme mucho al afirmar que es lo mismo ensamblar televisores LCD, que DVDs, o muñecas Barbie. La maquila es como un gran juego de rompecabezas, algunos más tecnológicos, otros menos. Pero en todo caso es tecnología importada.

El problema que encuentro yo con la maquila es que en tanto sea utilizada como fuente de empleo y exportaciones no contribuye en lo más mínimo al mejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores de ese país, y está condenada (o destinada, según) a autoreproducir las mismas condiciones que le dieron origen y a impedir en todo caso el mejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores. Desarrollemos este punto.

Si es estrictamente necesario para el establecimiento de la maquila salarios bajos, un aumento del salario real de los trabajadores provocará la huída de esta forma de producción y su relocalización en otro país con salarios bajos. Si su estrategia de inserción internacional está basada en la maquila se podría llegar a argumentar que los países se encuentran en una lucha para ver quién tiene los salarios más bajos. Por otro lado, el mismo país que tiene la maquila en un primer momento, se ve impedido de aumentar la calidad de vida general de la población, simplemente porque aumentarán los salarios reales, si esto es así la maquila se trasladará a otro país de salarios más bajos, como vimos recién, lo que me genera dos análisis. Por un lado no es factible para un país reimportar los bienes de consumo masivo ensamblados en la maquila porque al generar esto una nueva necesidad presionaría los salarios a la alza, motivando a la maquila a abandonar el país, por lo que los trabajadores se ven condenados a “armar rompecabezas para los otros”. Por otro lado, si suponemos que el establecimiento de la maquila por algún extraño mecanismo de transferencias de recursos logra generar un aumento de la calidad de vida de los trabajadores del país, por el razonamiento ya 3 veces repetido la maquila optará por trasladarse a otro país con salarios más bajos. Consecuencia: la masa de trabajadores antes empleados en la maquila se quedarán en la calle, aumentando el ejército industrial de reserva, no generando otra cosa que una presión a la baja de los salarios, retrodeciendo los avances en el mejoramiento de la calidad de vida que antes habían obtenido.

Así que si viene la maquila por salarios bajos se va a mantener siempre que haya salarios bajos, impidiendo cualquier forma de desarrollo socioeconómico. Se convierte en no otra cosa que un gran grillete con forma de fábrica, esclavizándonos al armado de bonitos rompecabezas para nuestros amigos “más afortunados”.

Posteado por: Ale | Abril 4, 2009

Relecturas

Relecturas, varias. Me es imposible desprenderme de un texto sin leerlo hasta el hartazgo, una y otra vez, idiotizándome, hasta sentir que ya no es mío, que no me pertenece, que lo puedo dejar ir como si lo hubiera encontrado tirado por ahí, pisoteado, anónimo. Igualmente, una vez liberado, me encuentro (me sorprendo preferiría decir) releyéndolo de nuevo, inconcientemente, tratando de encontrar algún punto flojo -de los múltiples que tiene- donde pegarle, donde criticarle, donde destruirlo. Lamentablemente es una de las pocas formas que encuentro para avanzar. Es por eso que me encontré esta mañana releyendo el post anterior, Quorum, que me despertó una pregunta, otra más, entre otras tantas. En cierto momento sostengo que hay un primer todos que se siente representado (cito de memoria, no lo tengo delante mío al texto) por el segundo todos, elegido por aquel primero. ¿Es cierto? ¿Nos sentimos representados? Es una pregunta para reflexionar. ¿Qué es la representación? ¿Qué es sentirse de determinada manera? ¿Qué es sentir? Es un acto inconciente pienso yo, uno no elige sentirse de determinada manera o de otra. Y en el caso de la representación más todavía. El sujeto que siente es totalemente pasivo a ese sentimiento, valga la redundancia. Yo no puedo elegir sentirme representado. Mucho menos puedo elegir qué significa sentirme representado. Simplemente lo siento, y apenas sé qué es lo que siento, si efectivamente me siento representado o si, caso contrario (por esas cosas que tiene el escribir apurado accidentalmente tecleé caos contrario, quizás la torpeza haya encontrado una palabra más acertada que mi razonamiento. Perdón por la interrupoción y el desvío, sigo) no me siento representado en absoluto. ¿De quién es la responsabilidad? ¿Tiene algún sentido este sistema si el primer todos que elige a un segundo todos justamente porque el gran todos es (teóricamente) incapaz de tomar deciciones no se siente representado a sí mismo, ni a sus intereses, ni a su visíon (o ideal) de futuro por el segundo todos elegido precisamente bajo la consigna de la democracia representativa indirecta? Vuelvo a preguntar ¿De quién es la responsabilidad? Mejor dicho, reformulo ¿quién tiene la responsabilidad? ¿El representante o el representado? ¿El sistema acaso? Pregunta peligrosa, volvamos. ¿El representante o el representado? Para representar algo primero hay que proponerse representar algo, y después saber qué es lo que se representa, paso importante. El problema quizás mayor, es cuando este segundo todos no pretende ya representar al primer todos, sino representarse a sí mismo, ahí sí que se terminan algunas de las discusiones más interesantes de la filosofía política, si el segundo todos representante de la gran masa de nadies termina por representarse a sí mismo entonces el sistema ya no es más representativo indirecto sino representativo directo, dejo mi razonamiento sujeto a correcciones. Pero acá hago una segunda pregunta, que voy a dejar sin responder, en este momento la pregunta me supera, ¿si los representantes se representan a sí mismos, entonces, representan? ¿O simplemente hacen, dirigen, deciden, ejercen? ¿Seguimos en un sistema representativo? ¿Si no es representativo, qué es? ¿Una aristocracia? ¿Una tiranía?

Posteado por: Ale | Marzo 29, 2009

Quorum

Hacer todo lo posible. Es el proceso democrático. Es La Democracia, con mayúscula, obvio, como todo lo que queremos hacer sonar (o ser-leído, en este caso) importante, altisonante… divino. Es el sistema. Donde todos eligen, donde todos pueden ser elegidos. Pero yo me pregunto, ¿quién es ese todos? ¿Yo también podría ser parte de ese todos? ¿Vos también sos uno de ese todos? Es una pregunta tramposa, a veces sí, a veces no. Una vez cada dos años soy parte de ese todos, pero ojo, soy parte del primer todos (el todos que elige), que no es el mísmo que el segundo todos (el todos que es elegido). Quizás el problema sea mío. Debería incorporarme a ese segundo todos. Si quiero cambiar las cosas no me alcanza con formar parte del primero, con ejercer mi poder democrático, mi derecho a elegir, mi obligación de involucrarme. Ese es el problema, soy todos una vez cada dos años, y por un rato nomás, cuando elijo al otro todos, los Representantes, obvio, el segundo todos, ese otro todos que elige el resto del tiempo. Pero si no soy todos durante el resto del tiempo, ¿entonces qué soy? ¿seré un otro? ¿un otro de quién? De todos por supuesto, pero ¿qué es lo que no es todos? Mmm… que pregunta, voy a aventurarme con una respuesta que quizás no te guste, que me puede traer problemas: si no soy todos entonces soy nadie. Así funciona la democracia (o nuestra democracia, no pienses que soy autoritarista, aunque una cosa no signifique la otra, eso pasa cuando las definiciones son confusas, o las hacemos confusas). Un todos enorme elige al todos menos numeroso, que representa a la gran masa de nadies, que supo ser todos por un rato, disfrutándolo en la llamada fiesta de la democracia, que como felíz parte del sistema se siente representada por ese segundo todos, por ese todos que ni siquiera los intenta representar, ni siquiera asiste a las Instituciones Democráticas (atento, otra vez con mayúscula). Es cuestión de ver quién representa mejor a nadie, sea esta ley o sea aquella. La fórmula es simple, la ecuación es sencilla, si como parte de un mínimo todos represento a la gran masa de nadie, la democracia representativa pasa a ser mucho mas directa de lo que pensábamos (espero no equivocarme en mi razonamiento), y nos encontramos con las aberraciones naturales de este sistema. No nos gusta esta ley, no vayamos al congreso, si todos no vamos no hay quorum, total… a nadie le importa.

Posteado por: jmkeynes | Enero 8, 2009

“David” Rousseau

Pobre J.J. espero no se enoje por el cambio, momentanio, de nombre. En realidad si no se enojó con R _ _ _ _ _ O no tiene por que enojarse con JEFI o conmigo en particular jeje. Se nota que estaba difunto cuando los “Principios…” vieron la luz.

En fin, sin ánmos de seguirla estirando va el fragmento que despertó algunas inquietudes en mí:

Contrato Social (1762)

Segundo Libro- Capítulo XI “De los diversos sistemas de legislación”

“… Pero estos fines generales de toda buena institución, deben modificarse

en cada país según las relaciones que nacen tanto de la situa-

ción local como del carácter de los habitantes, asignando, de acuerdo

con ellas a cada pueblo, un sistema particular de institución, que sea el

más apropiado al Estado al cual se destina. Por ejemplo: un suelo es

ingrato y estéril, o la extensión del país muy reducida para los habitantes:

dirigid vuestras miradas hacia la industria y las artes, cuyos

productos cambiaréis por los que os hacen falta. Si por el contrario

ocupáis ricas llanuras y fértiles colinas, pero escasas de habitantes,

dedicad todos vuestros cuidados y esfuerzos a la agricultura, que multiplica

la población, y alejad las artes que acabarían por despoblar el

país agrupado en determinados puntos del territorio los pocos habitantes

que existen. Si ocupáis extensas y cómodas riberas, llenad el

mar de navíos, dad impulso al comercio y a la navegación; tendréis

una existencia corta, pero brillante. ¿Baña el mar en vuestras costas

sólo peñascos casi inaccesibles?, permaneced bárbaros e ictiófagos,

viviréis más tranquilos, mejor tal vez y seguramente más dichosos. En

una palabra: aparte de los distintivos comunes a todos, cada pueblo

encierra en sí una causa que lo dirige de una manera particular y que

hace de su legislación una legislación propia y exclusiva de él. Así, en

otros tiempos los hebreos y recientemente los árabes, han tenido como

principal objeto la religión, los atenienses las letras, Cartago y Tiro el

comercio, Rodas la marina, Esparta la guerra y Roma la virtud. El

autor de El espíritu de las leyes, ha demostrado en multitud de ejemplos,

por medio de qué arte el legislador dirige la institución hacia

cada uno de estos fines…”


Muy buen aporte que “otros” tomarán posteriormente … Gracias J.J.

Saludos

Ziccarelli, Leandro

JMK

Posteado por: Lisandro Marxista | Diciembre 31, 2008

¡Animarse a Marx!

indemnizame

Todos los creditos a Leandro Ziccarelli

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